
Gastronomía en Viena, qué comer
La gastronomía en Viena es otra forma de recorrer la ciudad, más allá de sus palacios, sus cafés y su música
Durante nuestro viaje quisimos descubrir qué se come de verdad en la capital austriaca. Probamos desde los clásicos de toda la vida hasta lo que se come rápido en la calle. Y nos llevamos una conclusión clara, la gastronomía austriaca se parece mucho a la alemana, pero está un escalón por encima. Se nota que esto fue una ciudad imperial.
Los imprescindibles de la gastronomía en Viena
Wiener Schnitzel

No se puede hablar de Viena sin hablar del schnitzel. Lo probamos en Figlmüller, uno de los sitios más conocidos de la ciudad, acompañado de ensalada de patata con canónigos y una cerveza bien fría. El agua por cierto proviene del manantial bajo la catedral de San Esteban y el pago de este es benéfico.
Fino, crujiente y más grande que el plato. Una simple ternera empanada y frita en mantequilla clarificada, ejecutada con una precisión que lo convierte en otra cosa. Espectacular.
Desayuno vienés

Así empieza el día en Viena: pan de masa madre, Semmel (el panecillo típico), jamón, queso, un huevo pasado por agua y un buen café.
Sin prisas. Aquí el desayuno se sienta a la mesa y esta cafetería fuera del centro turístico no podía estar más llena.
Bollería de Ströck

Ströck es una de las panaderías más presentes en la ciudad, y es fácil entender por qué. Coges algo recién hecho y lo comes por la calle, como cualquier vienés de camino al trabajo. En este caso, lo recordábamos algo mejor. Se trataba de un rollo de manzana con canela, que bueno, no estaba del todo bueno bueno.
Leberkäse

Si el schnitzel es la Viena elegante, el Leberkäse es la Viena de diario. Lo probamos en Leberkas-Pepi. Una loncha gruesa de este pastel de carne, con mostaza y pepinillos. Precios de los que no se veían en Europa hace 15 años fácil. En este caso pedimos el Leberkäse de caballo.
Barato, rápido y contundente. La comida rápida de la verdadera Viena.
Gerstner

Hay escaparates que se miran y otros que se recorren. El de Gerstner, antigua pastelería de la corte imperial, es de los segundos: tartas por capas, cítricos, frutos rojos y una tarta de higo y almendra que costaba dejar ahí.
Aquí la pastelería no es un postre. Es patrimonio.
Se podría afirmar que es de las cafeterías más bonitas en las que hemos estado.

Sachertorte

Probamos la Sacher en Oberlaa por recomendación de un local. Como sabreís, la tarta Sacher se creó en el Hotel Sacher, a menos de 250 metros de esta confitería.
Chocolate, una fina capa de mermelada de albaricoque y una cobertura que cruje al cortarla. Con un café con leche y una limonada casera, es casi obligatoria al menos una vez en el viaje.
Kaiserschmarrn

El “revoltillo del emperador”. Una masa tipo tortita que se rompe en la sartén, se carameliza y se sirve con azúcar glas y pasas. Este es el de Demel, otra de las grandes pastelerías históricas de la ciudad.
Humilde en la forma, imperial en el nombre. Muy vienés.
NENI am Naschmarkt

No todo es tradición. En pleno Naschmarkt, el mercado más conocido de Viena, comimos en NENI: hummus, coliflor asada y otros platos de inspiración arabe, servidos en una bandeja de pisos para compartir.
Es la prueba de que Viena también mira fuera. Una ciudad que respeta su historia, pero no vive encerrada en ella.

Y entre visita y visita, cafés de especialidad con ventanales al parque y tartas que nada tienen que envidiar a las de las pastelerías clásicas.
Lanz Lamian

Y para terminar, algo que no esperábamos, los fideos estirados a mano de Lanz Lamian. Un caldo de ternera con aceite picante y bok choy que nos recordó que Viena también es una ciudad de llegadas.
Igual que nos pasó en Colombia, las influencias de fuera también forman parte de lo que hoy se come en una ciudad.
Después de recorrer Viena, una cosa quedó clara. Su gastronomía tiene algo que no se improvisa, oficio. Cada pastelería, cada schnitzel y cada café arrastran siglos de una ciudad acostumbrada a hacer las cosas bien.
Porque hay cocinas que alimentan.
Y otras que todavía conservan el porte de un imperio.
¿Has estado en Viena? ¿Con qué plato te quedas?
